Grullas

Ave de gran envergadura con una altura que puede alcanzar el metro y medio. De colores gris ceniza, blanca y con una característica mancha occipital roja.

A finales del invierno se observan en el territorio aragonés una media de 5.000 y un máximo de 30.000 grullas diarias. La alberca de Alboré es un humedal estratégico para descansar y reponer fuerzas antes de cruzar los Pirineos en su viaje migratorio hacia el norte de Europa.

Las grullas pasan el invierno en determinados lugares del norte de África y de la Península Ibérica mientras que en la primavera y el verano se encuentran en el norte de Europa, en países como Alemania, Finlandia, Noruega o Estonia.

Las grullas en la alberca de Alboré realizan dos pasos migratorios, muy influenciados por el clima, uno entre febrero y marzo y otro en noviembre y las horas de llegada son a lo largo del día ya que van buscando lugares donde alimentarse, pero en gran medida se produce al atardecer puesto que utilizan el humedal como dormidero.

Esta es una de las características de las grullas ya que buscan un medio acuático para pernoctar ya que es un lugar apartado de depredadores y además, el propio sonido del chapoteo producido por éstos, las alerta de su acecho.

Es una especie omnívora ya que se alimenta de semillas, raíces, de ahí que siempre están cerca de campos de labor, insectos y también pequeños anfibios.

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